¿Qué es el bikepacking?

Bikepackers del S.XIX, foto anónima (hasta donde he averiguado) de 1
.898.

El bikepacking ha crecido significativamente en los últimos años y son numerosos los ciclistas, viajeros y aventureros que se acercan a esta modalidad que parece nueva pero lleva mucho tiempo practicándose. Da igual si prefieres denominarlo como randonnés, ciclismo de aventura, brevets o audax o simplemente el cicloturismo de toda la vida.
El caso es que el actual bikepacking no es más que una denominación moderna de algo que se viene haciendo desde hace más de un siglo. La historia nos ha mostrado inspiradoras imágenes de sufridos ciclistas y aventureros que, con bicicletas de acero, se adentraban ante lo desconocido con una máquina que había logrado cambiar el concepto de libertad en todo el mundo, sin fronteras, sin sexos: la bicicleta.
El bikepacking es una mezcla entre mountain bike, cicloturismo y acampada ligera en la que se refleja un alto componente de aventura en todos y cada uno de sus viajes y desplazamientos.
Tradicionalmente viajar en bicicleta desde los años 70 ha estado ligado a cargar sobre portabultos anclados en el cuadro (primero de acero y luego de aluminio), una serie de alforjas donde el cicloturista llevaba sus enseres. Se trata de un sistema perfecto para grandes viajes donde tenemos que llevar mucho material y transitar por carreteras o caminos bien pisados, pero tortuoso para pequeñas e incluso grandes salidas donde prima el minimalismo, la aventura, senderos rotos y una experiencia dinámica sobre la bici más cercana a la que percibimos al pedalear sin ningún bulto sobre ésta.

“Hace más de cien años no se llamaba bikepacking pero uno de los motivos por los que se compraban bicicletas era para recorrer lugares inhóspitos y desconocidos, para mezclarse con la naturaleza indómita”

«Bicyclists’ group on Minerva Terrace. [Lt. James A. Moss’s company of 25th Infantry, U. S. Army Bicycle Corps, from Fort Missoula, Montana.] YNP.» October 7, 1896.

El bikepacking lleva en nuestras venas desde hace décadas, siglos si tenemos en cuenta la experiencia nómada de muchos expedicionarios que viajaban a caballo al estilo cowboy o haciendo ‘horse packing’. Hace más de cien años no se llamaba bikepacking pero uno de los motivos por los que se compraban bicicletas era para recorrer lugares inhóspitos y desconocidos, para mezclarse con la naturaleza indómita: cruzar los puertos de las grandes cadenas montañosas (Alpes, Pirineos en Europa) o adentrarse en los Grandes Parques Nacionales (el Parque Nacional de Yellowstone fue creado en 1872 y el Parque Nacional de Yosemite en 1890). Para poder cubrir distancias de varias jornadas los viajeros en bicicleta tuvieron que empezar a llevar su equipaje en bolsas de cuero y bultos de gruesa tela que posteriormente ataban a sus cuadros, manillares y sillines. La clave era llevar el material suficiente para ser autosuficientes en materia de ropa y alimentación, con un mínimo de comodidad pero sin estar lastrados pues el exceso de equipaje dificultarían más aún el rodar de aquellas pesadas máquinas.

Por poner un ejemplo las primigenias bicis de los ‘Iron Riders’ (Cuerpo Militar Ciclista del Fuerte Missoula, Buffalo), en 1897, llegaron a pesar nada más y nada menos que 45 kilos (con bolsas). Una barbaridad si tenemos en cuenta los márgenes en los que nos movemos en la actualidad, pero con estas bicis de finales de S.XIX llegaron a cubrir más de 3.000 kilómetros cruzando, entre otros desniveles orográficos, las Montañas Rocosas.
Así pues la esencia del bikepacking siempre ha estado vigente en el ciclismo de aventura, en el viaje y ha sido en la actualidad cuando el ciclista y el practicante de multitud de deportes outdoor se ha acercado a la bicicleta no sólo como un medio de transporte ni como una herramienta para hacer deporte, sino también como una máquina que permite acercarse a la naturaleza, vivir experiencias más naturales, salvajes y auténticas. Viajar en bici no sólo es dar pedales, es oler los aromas que desprenden el campo, la suave brisa que golpea tu cara, es también parar a hacer una foto, buscar un sitio donde comer, donde repostar agua, elegir el mejor lugar donde pernoctar… En esencia, reconectar con la esencia humana sobre una herramienta que encaja a la perfección con la velocidad a la que viaja la mente de toda persona que se sube a una bicicleta. Artos estamos de viajar en avión y ver cómo la gente se deja el alma en sus casas, en los aeropuertos, en las numerosas pasarelas que nos conectan con las prisas, con un ritmo de vida de que sólo conecta con el estrés, con la ansiedad, con las enfermedades modernas del S.XXI.
El bikepacking permite hacer un ejercicio de simplicidad en la elección del equipaje y disfrutar al 100% de la experiencia dinámica de moverte en bicicleta. Da igual si vas a pasar una aventura de una sola noche al lado de tu casa (S24O), de tu ciudad o de si te planteas un gran viaje. Con la ventaja de que cuando no vayas a moverte con equipaje, siempre puedes quitar en pocos segundos tus bolsas de la bicicleta y volver al concepto original de bicicleta sin utilizar herramientas salvo tus manos.